
Nosotros nos quejamos de vicio, pero de la
Biciescuela Granada nos hacen llegar una crítica todavía más a fondo del carril bici urbano en general en este estudio crítico que han elaborado:
Copiamos aquí las conclusiones finales:
Llegamos a la conclusión de que reducir el uso del coche es distinto a fomentar el uso de la bicicleta (y viceversa). Y, así, nos preguntamos simplemente, cómo fomentar el uso de la bicicleta. Por gusto. Siendo conscientes de que de esta forma no se consigue reducir la dependencia hacia el uso del coche en el área metropolitana.
FOMENTAR EL USO DE LA BICICLETA:
Como usuarios habituales de la bicicleta expresamos nuestro descontento con la política sobre la bicicleta basada en el carril bici urbano.
Es un error creer que circular por el carril-bici es más seguro que por la calzada. El carril bici hace desaparecer a los ciclistas del campo visual de los automovilistas. Disminuye la atención del automovilista hacia la presencia de ciclistas y elimina la percepción de los ciclistas ante el inherente riesgo del tráfico con el que inevitablemente tienen que interactuar. La segregación del tráfico da una falsa sensación de seguridad al ciclista a menudo a costa de su seguridad real, a la vez que introduce nuevos peligros en cada cruce, con un resultado desastroso para la seguridad ciclista.
Vemos el carril-bici como algo peligroso, incómodo, obsoleto y caro, que empeora las condiciones para el ciclismo urbano. Legitima la inconvivencia en el espacio público y no promueve en absoluto el cumplimiento de las normas al tráfico motorizado, reforzando cuanto menos su agresividad. En centros urbanos perjudica el espacio del peatón, deteriora aceras, parques y zonas verdes, generando conflictos donde no existían. Limita nuestros derechos: en Barcelona, Sevilla y San Sebastián han prohibido que los ciclistas circulemos por la calzada en las calles donde existe un carril-bici. Además, no es más que un mito que el carril bici, o la bici, pueda disminuir la dependencia, que la expansión urbanística y sus autovías genera, hacia el uso del coche.
Es más seguro y razonable que las ciudades integren a los ciclistas en el tráfico con total naturalidad. La bicicleta es legalmente un vehículo y tiene derecho a su espacio en la calzada. Ciclistas y demás conductores tienen derechos y obligaciones similares y deben convivir civilizadamente. No agradecemos que se nos segregue en carriles-bici para darnos falsas sensaciones de seguridad y para eximir a los automovilistas de su obligación de circular por debajo de los límites de velocidad y de aceptarnos con naturalidad en la calzada. No es una utopía, ideas similares triunfan en ciudades como Londres y están marcando la tendencia ciclista.
No necesitamos "redes ciclistas", sino calles seguras y conductores cívicos. No necesitamos carriles-bici, sino una ciudad permeable a la bicicleta. Sí a la formación vial basada en información objetiva sobre los beneficios de la bicicleta en lugar de fomentar un miedo injustificado a ir en bici esperando la construcción de infraestructuras. Exigimos seguridad real y respeto mutuo entre todos los conductores.
- Potenciar el uso de la bici ya, sin necesidad de carriles bici
- Derecho y naturalidad para el uso de la bicicleta en la calzada:
- Visibilidad y prestigio de la bicicleta en el tráfico. Señalización de presencia ciclista.
- Campaña para el respeto del automovilista hacia el uso de la bicicleta en la calzada
- Formación ciclista: seguridad y responsabilidad en la circulación ciclista.
- Intermodalidad bici-transporte colectivo:
- Seguridad antirrobo
- Campaña de difusión para el mayor uso de la bicicleta.
- El desplazamiento en bici contra la vida sedentaria y el estrés..
- Difusión de los diferentes servicios: antirrobo, aparcamientos, intermodalidad...
- Formación ciclista.
- Respeto al ciclista.
- Derecho y naturalidad del ciclista en la calzada.
EL CARRIL BICI URBANO:
1. ES PELIGROSO por su propia naturaleza. El carril bici urbano es una VÍA CICLISTA SEGREGADA DEL TRÁFICO, es decir, una vía para la circulación (obligatoria o no) de ciclistas al margen del resto del tráfico (con separación física o no). En numerosos momentos el ciclista que circule por ella tendrá que interactuar con el resto del tráfico (intersecciones, incorporaciones, giros, etc). En cada uno de estos cruces, tal segregación no permite al ciclista interactuar con el resto de vehículos que circulan por los carriles “normales” según las normas básicas de tráfico. Lo que la convierte en una vía peligrosa y poco recomendable para niños y ciclistas inexpertos.
2. NO REDUCE LOS DESPLAZAMIENTOS EN COCHE O MOTO ya que no frena las causas del incremento estructural del tráfico: el crecimiento urbanístico y sus infraestructuras de transporte asociadas.
3. contribuye a la SEGREGACIÓN y a la NO CONVIVENCIA en el ya deteriorado ESPACIO PÚBLICO.
Existe una medida técnica más segura para minimizar la VIOLENCIA DEL TRÁFICO. La PACIFICACIÓN DEL TRÁFICO trata de impedir, mediante obstáculos físicos, que los vehículos motorizados puedan alcanzar velocidades que el cuerpo humano no puede soportar en impactos inevitables. No es una medida exclusivamente ciclista sino para todos los usuarios de la calle, incluso para el conductor del vehículo motorizado.
Sin embargo, por muy buena que sea la cosmética que sean capaces de aplicar los políticos y técnicos en la aglomeración urbana en crecimiento de Granada (así como en el resto de aglomeraciones urbanas), lo peor está por llegar con la construcción de la segunda circunvalación y el cierre de la primera que junto a la expansión urbanística asociada a éstas van a multiplicar las necesidades de desplazamiento motorizado en un circuito de carreteras y autovías cuyo resultado es un entorno completamente saturado y un tráfico colapsado por largo tiempo en toda la inhabitable área metropolitana.